17 mar. 2009

Ruta "VIENTO EN COLA".... crónica 2

¡Por fin pudo ser!
Al año pasado se nos chafó la idea por tema de fechas, pero ahora pudimos encajarlo (…o casi, que Benito se nos quedó fuera). Y la meteo acompañó, aunque nos faltó un pelín de viento de cola, y nos sobraron térmicas "bestias", que nos agitaron como peleles durante una buena parte del trayecto.
Estábamos todos en el campo a las 7:30.
Los veteranos: Alfonso, Victornillo, Agustín, Pako, Oscar, Fernando, Patricio.
La última hornada: Javier (Muelas), Javier (Albizúa).
Y un amiguete del club vecino Loring: Alfredo Pastor.
Nos habría gustado que viniese más gente…. pero no se apuntaron más ¡arrepentíos pecadores!.
Se repartió la documentación, y formamos los grupos, para evitar retrasos en los despegues (fue un poco caos…. por los nervios de la salida).
Al pobre Oscar le putearon del trabajo, y le obligaron a irse ¡con la que había liado para poder venir!. Por mucho que lo intentó, no pudo reengancharse más tarde. No era su día.
Conmigo vinieron Javier Muelas, Alfredo y Fernando. Debido al rocío, las velas se empaparon, y costó muchísimo salir de allí. Pero… ¡lo logramos!.
Para tratar de recuperar el tiempo perdido, traté de modificar la ruta, acortando lo más posible. La idea era ir directamente a Sacedón, olvidando el reportaje de Brihuega. Pero el Simonini de
Javier consumía demasiada gasolina, y tuvimos que replantear la idea, y parar a repostar en Torija.
Como suele pasar, el campo que elegí, cerca de la gasolinera, y que desde el aire parecía ideal…. no lo era tanto. Terreno "bruto", y algo cuesta arriba.
El reportaje fue rápido. Pero luego tocó llevar los equipos a un lugar más favorable para el despegue, y también un rato de mecánica de "supervivencia". A Javier se le fueron los tornillos
que sujetan el motor de arranque, y a Fernando un tornillo del escape ¡Un poco de cordino aquí y allá, y todo solucionado!.
Fernando despegó limpiamente el primero, y volvió aterrizar al rato, por diversión….. después no lo tuvo tan fácil para salir de nuevo.
Javier salió el segundo. Para Alfredo la cosa iría peor. Cuando ya había despegado, volvió a tocar suelo, el chasis tocó tierra, y su tripala de carbono le hizo una raja al depósito de gasolina. Que mal rollo verle correr con una nube de gasolina pulverizada detrás….. brrrrrrr. Se acabó la ruta para él (al menos volando). Primera llamada de socorro al autobús.
Mientras que Fernando se t
enía que volver volando a Venturada, por compromisos familiares, Javi y yo seguimos camino a los pantanos.
H
acía calor… y empezamos a cobrar. Pero cobrar de lo lindo. Flipaba viendo el vario del GPS….no parabamos de atravesar térmicas de +5, algunas bien anchas.
Una maravilla para volar en libre….un coñazo para la ruta. A medio camino pierdo de vista a Javier. Me doy la vuelta y veo que se ha desviado para la carretera principal, ¡y aterriza!. Compruebo que puede oirme por la radio, pero yo a él no (así no se quejaba nada, je, je). Con gestos me dice que está bien, y que siga mi camino. Más tarde, ya desde el autobús, me enviaría un sms diciéndome que tuvo que aterrizar del mareo que llevaba. La verdad es que su vela no hacía más que menearle de lado a lado.
Llegar a Sacedón se me hizo largo…muyyy larrrrrrgo. Agradecí muchísimo ese maravilloso aterrizaje, a poca distancia de la gas
olinera, y pegadito a un parque. Me tumbé un buen rato para que se me pasase el mareo. Tanto jugar con el GPS, el móvil, el mapa me pasaron factura. Un buen bocata de lomo y 1 litro de acuarius me dejaron nuevo. Pude hablar con Victornillo y Alfonso. Sabía que no andaban lejos.
De
spegué, al segundo intento. Un bonito nudo-corbata me desbarató el primer intento, para gozo del público presente ¡siempre que hay público tiene que pasar algo!.
Y
a desde el aire pude contactar de nuevo con mis compis, que seguían en tierra. Nos pusimos de acuerdo para juntarnos en vuelo.
Seguir la cuerda de la sierra al pie de los pantanos fue la parte más bonita. Un paisaje espec
tacular. Lamentablemente no saque ni fotos ni video. El aire estaba más tranquilo, pero todavía no estaba para despistarse ni un momento.
Aun
que tuve que dar un pequeño rodeo, me fui para Huete, para asegurar una ruta a Cuenca que siguiese una carretera ¡por si acaso!. Aún así, hubo tramos en los que volé en medio de la nada…. un fallo de motor y me habría tocado una caminata de espanto.
Un poco antes de Caracenilla, Alfonso me alcanzó, con su Fusión. Al alcanzarme metió los trimmers a tope para poder volar mi ritmo. Me hizo gracia ver tanto coche en el despegue de libre de Caracenilla, y ni una vela extendida. Ellos "jodíos", y nosotros viento en cola para Cuenca, hartos ya de tanto volar.
Un último tramo, de esos graciosos, en los que la carretera (y los claros) se van estrechando hasta desaparecer. Entramos en un bosque de pinos bien altos……ufffff…… Durante un rato el único aterrizaje alternativo era la propia carretera ¡no molaba nada!.
Y por fin…… ¡CUENCA!. Javier y Alfredo, desde el autobús, contactaron con nosotros. Estaban a las afueras de Cuenca, en una gasolinera de la autopista. Un auténtico lujo. Los dejamos atrás para hacer una visita más cercana a Cuenca. Los últimos rayos de sol iluminaban las casa colgantes ¡una maravilla!.
Finalmente, retrocedimos para aterrizar junto al autobús, y su simpático conductor, que alucinó bastante con ésta movida. En poco tiempo guardamos el equipo y salimos en busca de Agustín, que aterrizó unos km antes de llegar a Cuenca.
Y par
a rematar al faena, la vuelta a casa, con los colegas, comentando las anécdotas del día.
Un día
genial.
Solo
me queda una duda ¿Cómo es que no se apuntó más gente? … no saben lo que se pierden.

Patricio.

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